miércoles, diciembre 07, 2011

Pelis

Por Miriam Badillo

He visto algunas películas en los últimos meses. No acudo tanto al cine como en mis viejos tiempos ceceacheros y de la facultad, pero mi cinefilia sigue latente. Del pasado Tour de Cine Francés puedo decir, sin temor a equivocarme, que vi las dos mejores: L'amour fou (Un amor loco, en español, aunque no sé con qué afán cambian "el" por "un") y Le nom de gens (Los nombres del amor, en español, cosa que tampoco entiendo...¿por qué no El nombre de la gente?). De la primera debo decir que me sedujo desde el primer instante y no me soltó ni al final. La vida de Yves Saint Laurent y su amor con Pierre Berger. Contada por este último ( su versión y se respeta) con sencillez y creo que con sinceridad. Es también el relato de la fantástica subasta de la colección de arte que los dos amantes reunieron a lo largo de su vida. Imágenes, palabras, ideas memorables.
Le nom de gens es simple y completamente adorable, entrañable y original. Hay que verla.
De la muestra sólo pude ver Le Havre (Puerto de la esperanza, lindo título). Tuve suerte también, el retrato sencillo de gente que se ama en silencio, sin aspavientos. "No estoy sólo, tengo amigos", ¿quíen podría decir esta frase con toda certeza? el protagonista de la película sí puede, no existe mayor bendición.
Vi, más recientemente, Beginners. Es una bella película que habla de lo que sólo las grandes obras pueden: el amor, la vida, la muerte. No pretende, sólo transcurre simple y ligera. Algo bonito y alegre, como las margaritas.
Hoy vi La piel que habito, de Almodovar. Es una tradición ir a ver "la nueva" del manchego. Debo decir que sí está retorcida con hartas ganas. No sé por qué, pero las mujeres se ven tan bellas y sensuales en sus películas. La misma actriz no luce igual en otras cintas. Eso de ser una chica almodovar sí que pega duro.



jueves, octubre 20, 2011

Exposición fotográfica tridimensional


Realidades y sueños desfasados. Maestro Gerardo Alcalá

Exposiciòn de fotografía tridimensional abierta al público en la galería de la Escuela Moderna Americana, del 28 de octubre al 25 de noviembre de 2011. Cerro del Hombre No. 18 (casi esquina Miguel Ángel de Quevedo), Col. Romero de Terreros, Coyoacán. De 8:00 a 13:30 hrs. y de 15:00 a 17:00 hrs.

lunes, abril 25, 2011

Los imaginantes

Por Miriam Badillo

Hay tantas cosas sobre las cuales escribir en un sitio como este, donde la palabra "social" se involucra, pero ganas me han faltado. Por ahora sólo quiero recomendar la visión de unas preciosas cápsulas que algunos ya conocerán: "Los imaginantes", animada por José Gordon. En el oráculo You tube lo encontrarán.
(No se dejará de reconocer que Televisa puede cuando quiere. Aunque, ya saben, las pasan en las madrugadas perdidas.)

miércoles, junio 23, 2010

Preguntas

Por Miriam Badillo



¿Por qué debo abandonar objetos, artefactos que son útiles, sirven y están en perfectas condiciones y, aún más, que me gustan?
Pienso en las cámaras fotográficas mecánicas o semiautomáticas. Los principios son los mismos, el registro de la imagen es diferente. Me pregunto: ¿hay alguien que use todas las funciones que involucra una cámara digital y que cambian o aumentan cada año? ¿Para qué sirven realmente? ¿En qué superan a mi cámara mecánica de medio formato, por ejemplo? No me niego a la tecnología digital, pero ¿por qué debo estar obligada a usarla, por qué estoy obligada a desechar una máquina útil y una película cuya calidad de imagen no ha disminuido ni un poquito? ¿Por qué? ¿Por la gran memoria, por lo práctico? La cantidad, entonces y no la calidad. Tal vez, pero no acepto la obligatoriedad de lo digital para todos los ámbitos de la fotografía. Para el fotoperiodismo, para las fotos de fiestas, de eventos deportivos, muy bien, una bendición. Pero si quiero seguir usando también mis maquinas fotográficas, ¿por qué no puedo? Por otro lado, si no se sabe medir la luz, todas las funciones de cualquier cámara (digital o no) quedan anuladas, si no se sabe encuadrar, si no hay sensibilidad, ojo, o cuidado, no hay nada. Hansel Adams hablaba de previsualizar, no había que disparar locamente para ver qué sale, se sabía lo que se estaba haciendo con los principios básicos que no han cambiado: medir la luz, diafragmas, velocidades, enfoque, profundidad de campo, encuadre y luego saber revelar y saber imprimir. Si uno carece de esas bases sólo trasladará su ignorancia de mecánica a digital. La gente olvida que las fotos las hace el fotógrafo, no la cámara (mecánica, digital o lo que sea). Además a mi lo que me interesa es tomar fotos no especializarme en dispositivos y funciones que nunca hicieron falta y que no garantizan que las fotos sean buenas, eso sólo lo garantiza quien sabe lo que hace.
Desde luego, de los trucos y opciones a nivel imágen que ofrece el photoshop y otros programas no hablo, ahí sí, cada quien. Respeto a quien lo vea como una nueva forma de expresión, es sólo que a mí eso no me conmueve. Cuestión de gustos.


¿Por qué los hombres aman a las cabronas?
Por imbéciles. Sí a un hombre le gusta que lo traten mal, que le mientan, que se desplieguen estrategias con frialdad para “atraparlo”, con tanta antelación, como si se tratara de un ser tan predecible, tan ingenuo, carente de personalidad y necesidades propias, entonces no es un hombre que tenga ningún interés, ninguna profundidad y ninguna complejidad. Si por el contrario un hombre pide respeto y algo de honestidad de parte de alguien que se muestre espontáneo y que lo considere un ser pensante y complejo, único, al que hay que tratar de un modo particular, entonces ese es un hombre que merece la pena de conocer. Pero el éxito de esta clase de papeles engrapados nos habla de la poca densidad que esta sociedad presume.


¿Por qué no anotamos nuestros propios goles?
Me alegra que los futbolistas que forman parte de la selección mexicana ganen sus partidos. Me alegra por ellos, no por mí, ni por México. Me alegraría si sus triunfos inspiraran a la gente para que saliera a anotar sus propios goles y no se contentara con celebrar triunfos ajenos que los nacionalismos (alentados por los mercaderes) nos venden como propios. Sí, me entretienen, como toda competencia que exhibe (en el mejor de los casos) cualidades, disciplinas, convicciones de personas que luchan y, eso es todo (que tampoco es poco cuando hablamos de la esencia del deporte en serio y profundo). La selección no me representa ni suelda las desgarraduras de este país. Me gusta el futbol como lo que es y no como los anunciadores y la televisión dice que es. Ni más ni menos.

lunes, abril 26, 2010

Violines en el cielo (Departures)


Por
Miriam Badillo

Película japonesa (2008) del director Yojiro Takita. La muerte, después de todo, seguimos sin saber qué cosa es. Cuando la enfrentamos en lo cercano sólo sabemos que es ausencia y dolor, en esta historia aprendemos además el valor de una despedida. Decir adiós, decir gracias, decir perdón. El oficio del protagonista es restructurar la relación entre vivos y muertos, relación que tendemos a creer rota porque el otro ha dejado de respirar. Con ese último adiós, con la preparación cuidadosa de su cuerpo, una persona conserva su dignidad, su belleza y sus cualidades para siempre, así es como ha de se recordada, aunque su cuerpo haya dejado de respirar, eso es lo que nos hace entender y valorar un oficio así, extraño, bello, complicado. Un adiós, un homenaje, un gesto de amor que se quiere extender más allá, hacia lo que no sabemos, para que acompañe al que se va, pero también a nosotros mismos.

lunes, enero 11, 2010

Cine Doré


Por Miriam Badillo

Chiquito y renovado teatrito metido a cine. El Doré se planta precioso y delicado en el medio de barrio canalla de Madrid, bohemio Lavapies con sus tantos y tales bares. Me tocó disfrutar de su pantalla que se abre al público con telón de elegante y sensual terciopelo azul. "La zapatillas rojas" me diola bienvenida, cuidada, espectacular, de gélida belleza nos hace andar por los caminos de la reflexión sobre las oscuras relaciones entre el arte y la vida, que parecen pero no son lo mismo, ¿o sí? "The yellow submarine", sicodelia gozosa de los muchachos consentidos de Liverpool, con aplausos del público (gran publico el del Doré) a ritmo del all together now hacia el final. " La reina de las nieves" meláncolica y pausada animación rusa inspirada en el cuento del querido Hans Christian Andersen y su presencia inagotada y misteriosa en la memoria de mi infancia, me agitó los pañuelitos blancos.

lunes, noviembre 09, 2009



Bastardos sin gloria
Por
Darío Basavilbaso


Llegué al cine con la intención de ser un crítico objetivo de esta última película de Quentin Tarantino (Tennessee 1963) y en un principio creí que lo estaba logrando, pero de a poco mis débiles esquemas se fueron derrumbando y terminé rindiéndole pleitesía al guionista de Asesinos por Naturaleza. Explico por qué.

Tarantino ha dado muestras de una amplísima formación cinematográfica, su historia personal lo señala como un arduo y tenaz cinéfilo. Sin embargo, sus virtudes no son relativas únicamente al séptimo arte, desde la primera secuencia, especie de preludio al desarrollo de la trama, el autor logra dos magníficos aciertos; el primero generar una tensión prolongada (de más de quince minutos) entre el personaje antagonista y un simple aldeano francés.
Esta introducción propone una línea dialogal bastante singular que consiste es combinar el idioma inglés, el francés y el alemán. Fundamentos que pueden parecer básicos en cualquier historia intercontinental pero recurso muy poco usual de las producciones norteamericanas. –Recordemos que han existido jesucristos que sólo hablan en inglés, lo mismo troyanos, romanos, nazis, fascistas y hasta zapatas.

La trama, dividida capitularmente, presenta a un grupo de soldados antinazis cuya misión es eliminar con toda la saña posible a estos militares, el jefe de la banda es Aldo el Apache, caracterizado por Brad Pitt, un líder ligeramente caricaturizado por la influencia de los míticos sargentos norteamericanos de las antiguas producciones bélicas tanto de cine como de televisión.

Por otro lado, el grupo de militares está conformado por personajes atípicos, como “el oso judío” (Eli Roth) que utiliza un bat de beisbol para matar a los soldados y “Hugo Stiglitz” (Til Schweiger) un alemán mata-nazis.

La historia que desarrolla Tarantino se conoce como el subgénero de la ucronía dentro de la ciencia ficción y representa un desarrollo histórico alternativo a los acontecimientos reales. Algunos ejemplos de este subgénero lo encontramos en obras literarias de Vladimir Nabokov y John Updike.

En Bastardos sin Gloria vemos a un iracundo y semicómico Hitler que se exaspera por la fuerza que van tomando los aliados y el grupo comandado por Aldo el Apache. La película logra su formidable equilibrio gracias a la presencia de Hans Landa, personaje alemán conocido por el sobrenombre de Cazador de Judíos, interpretado por Cristoph Waltz, e inspirado en el tristemente célebre Reinhard Heydrich.
La historia presenta dos líneas de una conspiración que en un momento se unen y presentan una conclusión infinitesimalmente pronosticable. La venganza es el leitmotiv de esta película, como de muchas otras de Tarantino, la venganza como un arte casi matemático.



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