miércoles, julio 01, 2009






Tamara de Lempicka

Por Miriam Badillo


Sí, lo sé, Tamara no es el ejemplo más acabado de un genio de la pintura, del gran maestro. Mucho de lo que vi en la exposición que actualmente se exhibe en el hermoso Palacio de Bellas Artes, no me gustó, ni me conmovió. No la voy a defender de nada. La Tamara que me gusta es la estereotipada y glamorosa; la autora del “Tamara en el bugatti verde”, de los desnudos voluptuosos con dobleces lésbicos, de “Muchacha en verde” (mi favorito); la de los retratos de mirada huidiza y oblicua, la prototípica Tamara amante de la modernidad de las ciudades, sus autos, sus edificios, su moda. La mía es la Tamara emancipada, vanidosa, narcisista, exaltada, de poses estudiadas, de ángulos favorecedores; esa mujer se cree hermosa y entonces lo es. Me gusta Tamara con sus artificios y su superficie lustrosa y colorida. Y, quién sabe, tal vez en el fondo haya todavía secretos que se ocultan tras las bufandas color naranja o azul, tras los sombreros, los guantes y los amores histéricos.


jueves, abril 02, 2009




Pelis


Por Miriam Badillo


Déjame entrar. Extraña y hermosa película de vampiros, la seducción natural, propia de la adolescencia casi infancia puesta en marcha por el impulso vampírico de una niña-mujer-anciana que se asegura la supervivencia en la perpetuación de la pureza del primer amor. Escenas cuidadas en detalle, con rigurosidad matemática. Me gustó, me sorprendió.

Milk: lección impactante de las hazañas de la voluntad, tan vulnerada y vapuleada en todos los ámbitos de la vida pública y privada, hay que verla.

Quisiera ser millonario divierte y está llena de clichés hollywoodenses pero nos recuerda algunas cosillas sobre el valor de la experiencia y algo también sobre la voluntad y la tenacidad, no está mal.


martes, enero 13, 2009



RUDO Y CURSI. LAS FÓRMULAS PROBADAS.

Por Dario Basavilbaso

Que tres productores destacados se junten para hacer una película no quiere decir que ofrezcan un trabajo extremo en atributos. Que una película con buena dosis de lugares comunes, de una estructura narrativa básica; de actores probados; de un humor simple y de un tema seguro, tampoco quiere decir que sea una película desdeñable como tantas producciones locales. El público mexicano es complejo, un espectador con formación telenovelera y en el mejor de los casos con cine de tema underground puede dar sorpresas; esto tal vez lo sepan los llamados tres caballeros (Iñarritu, A. Cuarón, del Toro) mexicanos destacados que han superado la enfermedad congénita del cineasta nacional: la autocomplacencia.
Rudo y Cursi aborda la vida de dos hermanos provincianos que se enfrentan al cosmopolita y demoledor ambiente del fútbol profesional con sus mundos paralelos (placeres, ostentaciones y exhuberancias). Donde la apariencia toma su forma primordial y el que parece héroe es villano y el villano, redentor. Un poco a la manera del cine de Woody Allen la suerte es de quien no la busca (al principio).y allí se desencadena la comedia que no lo es del todo.
Ser pueblerino implica un estigma permanente, sin caer totalmente en el drama, C. Cuarón opta por ver esto con humor y tomando todos los rasgos del naco (las predilecciones, los gustos, el lenguaje, los detalles) como parte de su estrategia narrativa. También el argentino se incluye en los paradigmas nacionales, como lo fue en su momento el español o todo aquel extranjero voluntarioso que pisa esta noble tierra. Finalmente estamos ante una autocrítica disfrazada y a quién no le gusta reírse de si mismo.
Los momentos de humor son ligeros, continuos, ningún detalle implica un esfuerzo por entender de qué se ríen los demás.
Hay una analogía permanente entre el fútbol y la vida que sirve como entreacto para dar pie a las situaciones que capitulan el desarrollo de la película.
La actuación de Diego Luna es sobresaliente, García y Fracella no dejan lugar a dudas. La Fotografía de Addam Kimmel no sobresale ni tampoco queda a deber. En términos generales estamos ante un filme que no es ambicioso pero tampoco mediocre, es una película que será recordada porque no lo busca.





Desde La Paz, Bolivia


Texto y fotos por Tatiana Pérez Ramírez


Me encuentro en La Paz. Estoy en la casa de las Mujeres creando, es un espacio formado por un colectivo de mujeres anarcofeministas en donde venden comida, mate, café, cervezas, libros, artículos de papel reciclado, dan alojamiento, tienen talleres, proyectan películas, tienen una lugar de atención a las mujeres que han vivido violencia, apoyo para créditos, asesoría para las pensiones y también una especie de guardería donde llegan pequeñitos con mamás que trabajan casi todo el día. A primera vista, se ve una propuesta consolidada, ya llevan dieciséis años como organización, todo marcha bien, son buena gente, solidarias y comprenden la lógica de los extranjeros que van a investigar su país. La casa es grande, no es muy ordenada ni limpia pero debo considerar que la mayoría de la gente que ahí trabaja está de vacaciones.

Ya instalada en la casa, lo primero que hice fue salir a la calle e ir a la Universidad Mayor de San Andrés que se encuentra a cuatro minutos de donde estoy. De ahí seguí caminando hacia la Avenida del Prado, creo una de las arterias principales de la ciudad. Desde esa ocasión hasta ahora me he quedado impresionada por el gran caos que es la ciudad.

Recuerdo que siempre me dijeron que La Paz era un gran pueblo, pero quien me lo dijo, no sé de dónde lo sacó. La Paz es una ciudad, hecha una locura, carros, autobuses, microbuses por todos lados hacia todas direcciones, todos claxonean por cualquier cosa, y no es para menos, ya que la gente no respeta para nada los señalamientos viales, no importan los semáforos, no señor, si está en rojo o en verde no importa, tanto para peatones como para conductores. Por eso, en mi mente, en los días que voy por las calles pienso: “ésta es una ciudad de conductores asesinos y de peatones suicidas”. He visto señoras ya mayores cruzando una avenida entre los carros cuando tienen el semáforo en verde, y por otra parte, conductores locos que avanzan aunque el rojo le s indique lo contrario.

Caminando, veo cosas tan extrañas pero al mismo tiempo familiares. No sé bien cómo explicarlo, porque la población entre mestiza e indígena, notablemente más indígena, circula entre tantos puestos de comida y varios productos, como puestecitos para cambiar dólares y euros, negocios para hacer llamadas a celular por todos lados, otros más, puestos de piratería de música, video, libros. Hay mucho ruido, mucho movimiento, es una locura pero encajonada en un espacio pequeño. En pocas palabras, es un desmadre. Pensando, digo es como si trasladaras la lógica del centro de la ciudad de México al territorio de la ciudad de Oaxaca, con población oaxaqueña. Algo muy raro.

De ahí, sigo caminando por las calles, platicando con algunas personas en la Plaza Murillo , comprando libros, comiendo mucho y pensando en el 2005.


viernes, diciembre 26, 2008


Me dejo sorprender muy rápido, sí creo que sí. Mi relato quizá lo delate, pero fue todo un bombazo...

Segundo domingo de noviembre


Por Beatriz Méndez Torres


Asistí por mera casualidad, como es mi costumbre me dejé llevar como una hoja al viento y terminé en la Basílica de Guadalupe, este domingo a las 8:00pm, el motivo: la peregrinación de los cueteros de diversos puntos del centro del país como de Tultitlán, Tultepec, Otumba, entre otros.

Así las cosas, de pronto me encontré en medio de un paisaje multicolor, de mágicas luces, con olor a copal, música alegre y bailes prehispánicos. Algo ¿surrealista?, no, simplemente México.

El espectáculo fue desaforado, estruendoso, bestial. Es verdad.

Consiste en la quema tradicional de castillos, sí de los que se presentan en las ferias de los pueblos, sólo que aquí, todos los peregrinos tienen tradición pirotécnica y le ofrecen a la Virgen y a San Juan Diego, como ofrenda alrededor de más de 50 castillos, yo vi como 100, quizá era mi emoción...

Todos los castillos se queman a partir de las 8:00pm. Uno tras otro, acompañados de cuetes, bombas multicolores y demás inventos de los artistas de la pólvora.

La quema empezó en medio de una pequeña multitud, de música de banda y de tambores estilo africano (aunque usted no lo crea), con concheros y el sonido del caracol, la procesión de cueteros con los estandartes de la Virgen, y un olor a copal. Todo esto en la explanada de la Basílica, coronada por una luna llena y la cúpula de la antigua catedral.

Así la fiestecita, desaforada en toda la extensión de la palabra, músicas diversas, baile, y los castillos, decenas de ellos, unos tras otro, que no dan tiempo de asimilar tanta creatividad y colorido, porque al término de la quema de un castillo viene otro acompañado de tantos trucos mágicos.

Fueron alrededor de 8 castillos los que alcancé a ver quemar, alrededor de dos horas, y quedaban un montón, la fiesta apenas comenzaba cuando me tuve que retirar.

La próxima vez ya llegaré con conciencia, sin casualidades, aunque a veces se disfrutan más las sorpresas, exactamente fue como un regalo sorpresa, espectáculo gratuito, que no sabía que existía y que no pensé que terminaría ahí.
Los invito a todos a que asistan el próximo año.

martes, noviembre 11, 2008


Si yo fuera cantante sería...

Por Miriam Badillo



Ahhh!! la noche de ayer, pantalla grande, los Rolling Stones en filme de Scorsese: Shine a light. Qué más..pura electricidad. Si yo fuera cantante sería Mick Jagger!!!!!

jueves, octubre 23, 2008

Por Beatriz Méndez Torres



Olvidándome unos días de la urbe.

Recorriendo un poco el norte de México, alejándome de las penas y el estrés de la sociedad de la capital, pude liberarme en gran medida de las ataduras en las que me fui envolviendo poco a poco, la mayoría de las veces sin darme cuenta, y que al percatarme de la realidad en la que me encontraba quise zafarme de inmediato, pero me di cuenta que requiere tiempo liberarme de tanta polilla a la que me dejé someter conciente o inconscientemente, requiere tiempo salir de esa maraña, quizá como la mariposa teje su propio capullo y permanece encerrada para luego volar.

Así estoy yo dispuesta a volar, aunque a veces pase por penas, a veces duras, otras no tanto, pero son como la lluvia fina que no daña pero no se quita en todo el día.

El recorrer esos paisajes del norte tan inmensos, me hizo olvidar las pequeñeces, respiré aires nuevos que refrescaron mi mente y colmaron mi corazón de esperanzas y alegrías...

Un poco de prehistoria en Coahuila.

El museo del desierto en Coahuila revela un poco de lo que quedó petrificado en esas tierras: una huella humana de hace 10 mil años, misteriosas pinturas rupestres, algunas herramientas del hombre de las cavernas, claro no podían faltar los esqueletos de dinosaurios y mamuts, por último hay algunos testimonios de culturas ya casi extintas en Coahuila como los “tasá” o las tribus “Dwanish”, que fueron envenenadas por los gobernantes del siglo XVII.


Del ruido de la ciudad a la zona del silencio.

El primer paisaje que recargó mi casi extinta pila, fue el desierto en Mapimí, con el cielo de un azul hermoso y el desierto inmenso en el cual mi vista se perdía, fue lo que llenó mi ser de oxígeno, mi alma de vida. Cielo y desierto unidos en la inmensidad; no pudimos acampar, pero la guía de la zona del silencio nos dijo que las noches en el desierto de Mapimí son lo mejor, habrá que volver a este hermoso lugar lleno de paz.

A pesar de ser desierto hay fauna como tortuga, coyote, víboras, liebres, lechuzas, numerosas especies de pájaros. La flora también es diversa como orégano, biznaga, nopal y numerosas plantas medicinales tales como el huevo de venado que es una planta medicinal que cura algunos males de la próstata o el chaparro amargo que tan solo con mascar unas hojitas sirve para desparasitar y es bueno también para los quistes.

Otro paisaje que me fascinó por su singular belleza, también en Durango, fueron las montañas de la Sierra Madre Oriental que se levantan en una zona de clima desértico, lo que hace que las montañas se cubran de una vegetación de matorral y arenas ambos de color marrón suave, casi blanco, en esta región pude observar un gran puente colgante y aventarme en una tirolesa de 300 metros de ancho y 150 metros de profundidad, 18 segundos de trayecto en los cuales sentí que volaba como ave sobre el paisaje montañoso color parduzco, fue maravilloso me sentí libre y llena de vida.


Ya por Chihuahua.

Otra zona que me impactó, definitivamente, fue conocer una comunidad menonita en ciudad Cuahutémoc, en Chihuahua, una comunidad de personas cuya sobrevivencia se ha basado en su trabajo, que gracias a la práctica de sus tradiciones y la utilización de su propia tecnología e inventos han podido crecer en número y en economía. El pan que elaboran es delicioso y qué decir de su queso, mmmm... magnífico. Ahí está una clave o un ejemplo de la valoración de sí mismos, creo que México tiene mucho que rescatar de su cultura ancestral y no copiar al 100% todo lo que nos llega del extranjero.


Paisajes inmensos de pinos y más pinos.

Otro punto que me gustó fue el recorrido en el tren “Chepe”, puesto que se puede observar un paisaje bien conservado lleno de pinos y vistas de barrancas profundas. Esto en el recorrido por las barrancas del cobre en Chihuahua, paisajes inmensos de pino y más pino sobre montañas y más montañas en donde la vista se pierde en el cielo y la sierra al observar este umbral de montaña y bosque, tanta montaña y más montaña, bosque y más bosque, aire puro y lleno de palabras silenciosas que pregonan la tradición de la comunidad Tarahumara. Los rarámuris aún conservan sus tradiciones como su vestimenta llena de color y venden a los turistas su artesanía basada en cestos y objetos de madera y otros materiales que les brinda el bosque.

Es sorprendente ver a los Tarahumaras en las montañas, pareciera que meditaran, creo que hay mucho que ellos nos pueden aportar pues viven en armonía con la naturaleza, afortunadamente conocen bien la sierra y qué padre que los caminos no sean tan accesibles para que no se contaminen de tanta perdición de la sociedad consumista.

Urique, el divisadero, la sinforosa, son algunas de las barrancas que visité, sentía que volaba al observar esos paisajes inmensos.

Cerca de Cerocahui, un pueblo de las barrancas, acampamos en una cueva que está al cuidado de Don Rubén, un señor que vive en una casita de ensueño en la cima de unas montañas rodeada de pinos y árboles frutales como ciruelos y manzanos, nos convidó de sus frutos y jamás en mi vida he probado un ciruelo tan rico, fue maravilloso. Los riachuelos forman pozas de agua cristalina y fresca. Cerca de ahí hay vistas preciosas de barrancas y cascadas. Algo increíble que solo pensé existía en las caricaturas.

Don Rubén me comentó que el a veces copia la forma de vivir del Tarahumara y se sube a un cerro todo el día, al finalizar el día el comprende todo y dice: no me hace falta nada, así soy feliz, sentir el aire, ver los pinos, oler el bosque, escuchar mi corazón y digo me siento contento así, no ambiciono nada más, valoro el agua y el bosque, la vida, lo entiendo así, no necesito leer libros para entender lo que siento al ver el paisaje.

En la casa de Don Rubén hay una ventana justo a lado de su cama desde donde puede observar el paisaje de pinos y barrancas, qué tal, un sueño, me encantaría vivir aunque sólo fueran unas semanas en ese ambiente de libertad y de aire puro.

Al terminar el viaje llegamos a Zacatecas también muy linda ciudad llena de callejones, artesanía, dulces típicos en especial el rollo de guayaba con cajeta y nuez, mmm... bellas iglesias y lo mejor de gente amable.

Ahora ya en la ciudad tengo la pila cargada al poder observar y sentir los paisajes del norte, desierto, vistas de bosques de pino sin fin y de montañas y barrancas inmensas, de culturas diferentes y bien conservadas, de cielos limpios y de aire puro.

Conociendo un poquísimo del inmenso México multicultural.


domingo, diciembre 23, 2007



Tabasco


Por Beatriz Mendez Torres

La fuerza destructora de la naturaleza y el cambio climático hicieron de las suyas.¿?
Es aterrador haber escuchado estos peligrosos mensajes que nos bombardearon por radio, televisión, prensa escrita, para referirse a las recientes inundaciones en el estado de Tabasco, en donde el culpable es alguien que no se puede defender como es el caso de la naturaleza, lo cual se termina creyendo si no se analiza un poquito.

En cuestión de desastres ahora resulta que todos quieren ayudar

Sí, el desastre no surge de un día a otro, se va construyendo año tras año, por los de arriba que desvían fondos para sus campañas y no para asegurar el bienestar de la población que los llevó a la silla presidencial. También el desastre lo construyen los empresarios enfermos de poder que a costa de seguir enriqueciéndose y obtener mayores ganancias devastan bosques enteros, contaminan ríos con sus desechos y rompen el equilibrio natural. También lo construyen aquellos que se apropian de terrenos no aptos para construir vivienda y se los venden a los más necesitados, los que buscan a falta de oportunidades, un lugar donde vivir.
Ahora resulta que los culpables son la violenta naturaleza y esos inconscientes que se van a vivir cerca de los ríos.


Tabasco un Estado muy rico

Tabasco es un estado pantanoso y petrolero, en donde los recursos naturales son abundantes y es un punto estratégico cercano a Centroamérica con salida al Golfo de México. Es capaz de mantenerse por si mismo si se independizara del resto de México.
Al parecer las familias dominantes del poder se han olvidado de que existen los Tabasqueños y se ha perpetuado un imperio de la mafia y de la corrupción y están aprovechando una catástrofe que ellos mismos originaron y ahora quieren un obtener beneficio obteniendo mucha popularidad entre los Tabasqueños con las ayuda que generosamente llegó de todas partes de México.

¿A dónde va la lana?

Se han preguntado ¿a dónde va el dinero que piden en nombre de la caridad todas esas instituciones millonarias (bancos, televisoras, fundaciones, hasta el propio Slim) que abren “generosamente” sus cuentas para que hagas tu depósito para ayudar a los damnificados? . A ciencia cierta no lo sabemos, así como son buenos en armar su show de pedir lana deberían informar cuánto recaudaron y a quién se lo dieron. Especialistas en desastres mencionan que solo un 2% de lo que recaudan en cuentas bancarias es destinado a los damnificados, debido a trámites administrativos.

Visitando Tabasco

Después de estar unos días en Villa Hermosa, ciudad que resulto la más afectada del Estado, me quedo asombrada del discurso que se maneja por parte del gobierno: Tabasco está de pie, cuando las colonias más afectadas perdieron todos sus bienes y hasta su trabajo y ni siquiera pueden ir a recoger la bolsa de despensa que les dan en la casa presidencial cada tercer día, ya que no tienen ni para el pasaje, además no tienen tiempo de hacer largas colas.
El resto de la población, los menos afectados que son la mayoría respetan a su gobernador por trabajar y no haberlos dejado solos y por convocar al país entero a mandar víveres.
Resulta que cualquiera afectado o no, incluso los turistas pueden recoger su despensa siempre que estén dispuestos a hacer la cola de algunas horitas.
¿Y los verdaderos afectados, los que perdieron todo, sus ahorros para comprarse un refri, o una sala, no cuentan?


El descaro

Resulta que el gobierno se hace popular dentro de su Estado a costa de la ayuda que se envía del resto del país y de ayuda internacional. Busca la popularidad repartiendo algo que ni es de él a cualquiera, sin control, seas o no afectado, generando así que se reproduzca el caos y la corrupción a menor escala.


El milagro de la vida

Si recordáramos un poco que nuestro planeta Tierra está vivo, que es un planeta que cambia constantemente, que tiene una edad de 4500 millones de años, en donde las primeras civilizaciones humanas surgen hace tan solo unos 6 000 años a.C., si en verdad la naturaleza hubiese sido violenta no estaríamos aquí para contarlo. Es tan generosa que nos da agua, aire, alimento, tenemos una conciencia para sobrevivir.
Es como si renegáramos del milagro de la vida, de quien nos ha dado vida.

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